JOSÉ MARÍA GUIJARRO
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S/T, 2006.
Madera. 180 x 175 x 40 cms.


S/T, 2006.
Fotografía en blanco y negro. Poliptico 9 x (50 x 60 cms. c/u.). Edición 3.

Exposición individual en la Galería Fúcares de Almagro.
Inauguración: 11 de marzo de 2006. Hasta el 6 de mayo.

La Galería Fúcares presenta en Almagro una exposición individual de José María Guijarro (Torre de Juan Abad, 1953), con un variopinto trabajo en diversos soportes: fotografías de unos albañiles, un video compuesto de una sucesión de centenares de fotos fijas con cámara subjetiva que hacen que el espectador recorra un interminable camino de la mañana a la noche, una escultura de madera que representa unas larguísimas piernas caminando, una película en super-8 que sigue en un permanente plano detalle el aseo de los pies. Subyace una idea de éxodo, de trashumancia, quizás provocada por la interminable oleada de inmigración africana, que no deja de ser noticia, sobretodo desde los sucesos de Melilla.

-JMG: ¿Tiene tu trabajo algo que ver con el mundo que te rodea, o crees que el arte ha de cultivarse en una urna de cristal en pos de la belleza?
-José María Guijarro: No sé si mi trabajo se hace eco del mundo en que vivo; me gustaría que sí, porque la idea de cultivar la belleza a salvo del mundo y de la vida, me produce dentera, me aburre. Ciertamente todas las noticias que hacen referencia al movimiento de gente desde África hacia Europa son desgarradoras en muchos sentidos, no sólo por los acontecimientos de Melilla. Supongo que algo de todo esto se pudiera ver en mi trabajo. No sé en qué medida. Es verdad que es el tema que me obsesiona desde hace unos meses. Pero tengo que decir que nunca me he propuesto hacer arte político; creo que para hacer proclamas y reivindicaciones políticas, el mundo actual del arte es el medio más ineficaz y elitista de todos. Ni siquiera como revulsivo del espectador me parece eficaz: al lado de las imágenes del telediario, las imágenes más provocativas del arte contemporáneo me parecen de cartón piedra. A mí lo que me gustaría es alcanzar en mi trabajo un poco de la antigua poesía, nada más.

-JMG: Sí, pero en la elección de los temas hay un propósito de inmiscuirse en los asuntos del mundo, que son asuntos políticos.
-José María Guijarro: Yo no elijo los temas, sino que en todo caso los temas me eligen a mí. Y tengo la sospecha de que el artista, en realidad, no sabe lo que hace, cuando hace arte.

-JMG: Bueno, ese será tu problema, pero que un verdadero artista no sabe lo que hace, eso no lo puedes decir.
-José María Guijarro: Es verdad, es mi problema. Pero no es un problema coyuntural, sino de fondo: en las ocasiones en que me he empeñado en que el resultado se ajuste a la idea prevista y a su justificación, el resultado ha sido romo y anodino, sin emoción. Por el contrario, cuando me he dejado ir, y al final del proceso de trabajo ha aparecido un poco de poesía, nunca he sabido cómo he llegado ahí. Y tengo para mí que ahí está el misterio del arte, para el artista, o por lo menos para mí.

-JMG: Bueno, pues muchas gracias.
-José María Guijarro: Gracias a ti.

Torre de Juan Abad, 28 de Febrero de 2006.


S/T, 2006.
Fotografía en blanco y negro. Diptico 30 x 40 cms. c/u. Edición 3.


"CAMINO", 2006.
DVD, 5 min y 28 seg. Edición 6.