Madrid
07 Mar 2009 / 18 Abr 2009
Vincenzo Castella
"Grandes retratos urbanos"
La galería Fúcares se complace en presentar la tercera exposición individual de Vincenzo Castella (Nápoles, 1952) en su espacio de Madrid.
Vincenzo Castella parece predestinado a medirse con la obsesión de absorver retazos de mundo. Lleva años preparando y cuidando su maquinaria para observar la realidad, hasta el punto que nos creamos que ésta puede funcionar sola. Como si se tratara de un gran ojo mecánico que se traslada lentamente. Preparado para apropiarse de cualquier porción de mundo, casi automaticamente, sin que haya una intención concreta detras del tripode que no sea otra que la de situarlo.Las fotografias urbanas de Castella son grandes sin ser gruesos, ni extensos, ni largos. Son cofres bidimensionales, planchas caleidoscópicas que absorben grandes porciones de espacio-tiempo.
Absorver realidad significa absoveir espacio. Las profundidades del detalle, el abismo de la particularidad que hay en los grandes retratos urbanos de Castella dan vértigo.Es necesario entrar, moverse entre los volumenes, las esquinas, por las zonas de oscuridad para encontrar sombras recientes, arrugas, ráfagas de luz, huellas. Para capturar cada momento de la vida de un paisaje, atrapado por el “gran ojo” de una vez. Esa vez. Sólo una vez: aquella.
Sin embargo absorver la realidad significa también absorver el tiempo. Un doble tiempo. Para empezar el tiempo que necesitamos para entrar en la imagen, observándola ó moviendonos con curiosidad entre sus pliegues bidimensionales. Un tiempo particularl de vidas individuales que observando el gran retrato urbano no conocen la ironía del espejismo; ni piensan en los cientos de huellas individuales que la imagen ha guardado como si se tratase de un papel absorvente y que establecería los contrastes de sus miradas.
Como si la imagen fuese una membrana a traves de la cual quien mira es mirado: desde aquellas ventanas, aquellas playas, aquellas aceras. Somos detalles mirados por otros detalles.
Pero existe también otro tiempo dentro de las imágenes de Castella. Absover el tiempo de las miradas no nos impide soñar que en los grandes retratos urbanos pase algo, aunque sin nuestras miradas. No nos impide soñar con cambios en estos grandes papeles absorbentes. Cuando se quedan solas, cuando salimos de la galeria y de las casas y de los museos y de su estudio.
Justo, allí dentro de los marcos se mueva algo, alguien entorna una puerta ó mueve un coche ó apagua una luz.
Es, como si al final la gran maquinaria de Castella pudiera liberarse de su nevrótico gregario dejándolo con sus obsesiones de ”representación total”, para sacar a la luz no un retrato perfecto sino un mundo de verdad, sucio, complicado, incomprensible y vivo; un pequeño gran mundo que vive sin nosotros.
Por todo lo cual, podríamos quizas volver, movernos, encontrar a los que ya lo habitan. Que al fin y al cabo es su curioso autor: enloquecido por “ fragmentos de mundo”.
Stefano Boeri
La Galería Fúcares agradece su colaboración al Instituto Italiano di Cultura de Madrid.