GALERÍA FÚCARES

El abandono. Vicente Fita

EL ABANDONO

En el verano de 2022 comencé a hacer un archivo con fotografías de objetos que encuentro por azar abandonados en la calle cuando salgo a caminar por Róterdam. 

Estos objetos son muy variados (muebles, ropa, juguetes, aparatos eléctricos…) y podrían ser clasificados en diferentes categorías según su forma, su función, su procedencia o su estado. Algunos me llaman la atención porque tienen un cierto humor. Otros, en cambio, están envueltos en melancolía. Unos esperan una segunda vida al ser reutilizados por alguien, pero la mayoría están condenados a la destrucción. Mi labor es rescatarlos de algún modo, aunque solo sea como imagen, sacarlos del caos y darles sentido. En cualquier caso, cada objeto parece querer contarnos una historia y serviría como material para un estudio sobre las huellas arqueológicas de la era contemporánea porque dan información sobre nuestro estilo de vida y revelan los procesos culturales que subyacen en el comportamiento humano.

Yo no pretendo hacer una crítica de la sociedad de consumo y sus consecuencias. Mi trabajo más bien constata que vivimos rodeados de desechos. Esto me parece inquietante, pero al mismo tiempo me fascina. Además, desde mi punto de vista, los objetos que encuentro, a pesar de estar usados, rotos, sucios, desvencijados -o precisamente por ello- tienen una cierta calidad estética derivada de su materialidad y del entorno que los rodea que quiero mostrar para el aprecio de los demás.

Los dadaístas y surrealistas popularizaron ya en el siglo pasado el “objet trouvé” que, con una modificación mínima, era presentado como obra de arte. Yo por mi parte no manipulo en absoluto los objetos que encuentro, simplemente me apropio de su imagen al fotografiarlos y, sobre todo, al pintarlos.

He tomado el reto de pintar con veracidad una selección de fotografías de mi archivo. Al hacerlas no es posible elegir las condiciones lumínicas ni atmosféricas por tratarse tomas de hallazgos fortuitos que no pueden esperar y no he querido retocarlas para preservar su carácter documental. La ubicación también viene dada, la calle, por lo que hay siempre un elemento común en todas las obras que sirve de hilo conductor en la exposición: el suelo. Donde sí tengo más libertad es en la composición que es un aspecto importante para mí con el que busco tenazmente el equilibrio. Suelo hacer varias tomas desde distintos ángulos. Algunos de los objetos los he pintado también repetidamente.

Pasar de la inmediatez de la fotografía al proceso pictórico es una aventura arriesgada en la que hay que poner a prueba tus habilidades y cargarse de paciencia. He planteado los cuadros como si fueran naturalezas muertas, con gusto por el detalle y de una manera tradicional: la pintura al óleo. De esta manera espero crear en el espectador la ilusión de estar viendo el objeto real.